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Aprender y crecer & Conformarse y estancarse

Cuando un hombre o una mujer está verdaderamente enamorado de su pareja quiere saberlo absolutamente todo de ella: desde sus pensamientos más profundos, sueños, alegrías, tristezas, miedos y traumas, hasta sus anhelos y gustos personales en todas las esferas de la vida. Sabe que así podrá tratarla lo mejor posible. Siguiendo esta idea y llevándola al plano de la fe, me cuesta muchísimo entender que una persona que verdaderamente ama a Dios no quiera aprender más de Él y no ponga ningún interés en leer Su Palabra, ni adquiera buenos libros que tratan multitud de temas sobre el Creador para conocerle mejor. Y aquí añado un matiz importante para hacer una aclaración: puede haber personas a las que les guste menos leer que a otras, o que por cuestiones laborales y familiares no dispongan de todo el tiempo libre que desearían. Eso lo comprendo y lo acepto. 
Ahora bien, ¿no leer en absoluto? Me parece ilógico. Con esto no quiero decir que quien no lee no sea un creyente genuino o que no ama a Dios, como tampoco que quien lee mucho es más espiritual por ello. Pero sí que es un área que cada uno debe revisar en el caso de que sea una laguna a cubrir.
Sé que una de las señales de una verdadera conversión es la manifestación del fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23), pero estoy convencido de que el “hambre” por conocer más y más de Dios es otra de las señales de alguien que ha experimentado “el nuevo nacimiento”. La persona que no lee puede ser a causa de la propia pereza, el conformismo, la apatía, etc. Y por otro lado, aquellos que son como las crías de los pajaritos: están tan acostumbrados a sentarse los domingos en un banco con la boca abierta a que se lo den todo, que no se esfuerzan lo más mínimo en comer por sí mismos (aunque parte de culpa es de la eclesiología imperante que promueve directa e indirectamente la pasividad, al convertirnos en espectadores y consumidores).
Muchos llevan llevan años así, incluso décadas, y con eso les basta. Es una manera más de caer en la pura religiosidad, muerta en sí misma: “El día en que el bebé de la familia empieza a comer solo es muy importante. El nene está sentado frente a la mesa y empieza a usar la cuchara, quizá al revés, pero luego la usa bien y la madre o la hermana dice regocijada: el nene está comiendo solo. Pues bien, lo que necesitamos como cristianos es poder comer solos. Cuántos hay que se sientan, impotentes y apáticos, y abren la boca, con hambre de las cosas espirituales, pero esperan que el pastor les dé de comer, mientras que en la Biblia hay ya una lista de una gran fiesta para ellos. Pero no se animan a empezar a comer solos”[1].
Hoy en día, vemos a nivel mundial congregaciones llenas de personas con un nivel teológico pobrísimo. Esto se observa incluso entre los ministerios, con predicaciones llenas de clichés antibíblicos, o en las letras de canciones vacías de contenido. Muchos camuflan la falta de conocimiento de las Escrituras con la famosa frase: “Escuchen al Ungido de Jehová: siento del Espíritu Santo que...”. Y así lo arreglan todo. Lo que mueve a estos creyentes son las emociones positivas y los sentimientos agradables (que bordean el misticismo, abrazando en ocasiones la histeria colectiva), dejando la mente racional a un lado. Es la manera de atraer a las personas.
En la actualidad, tenemos versiones de la Biblia de todos los colores, tamaños y formatos, junto a libros de teología extraordinarios, pero muchos prefieren como ingenuos las “nuevas revelaciones”, como si la Palabra de Dios necesitara un apéndice. Todos ellos olvidan inconscientemente u omiten voluntariamente las palabras de Pablo: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). ¡Transformar la mente!
Las consecuencias de no querer aprender ni leer
Como he dicho, entiendo perfectamente que haya personas a las que leer no les entusiasme. No es que no lean la Biblia y otros libros cristianos, sino es que en general no leen porque no les agrada tal actividad. Pero hay tanto en juego que quiero que tomes consciencia para que reviertas tu forma de afrontar esta situación. No quiero desanimar, sino mostrarte lo que hay que cambiar por tu propio bien. Es tu salud personal (mental, emocional y espiritual) lo que está en juego.
Los peligros de no leer y de no estudiar por uno mismo son evidentes:
1. El peligro ante las crisis: Ante una crisis personal (emocional, sentimental, espiritual, eclesial, etc.), el peor enemigo son las emociones. ¿Por qué? Porque ante las circunstancias adversas, los sentimientos son predominantemente negativos. Siendo claros, en una crisis lo único que salva al individuo es la fe conceptual. ¿Y esto qué significa?: Saber en quién has creído, y las palabras de consuelo y ánimo de Aquel que te salvó. Si la Palabra de Dios no forma parte de nuestros pensamientos y no nos hemos apropiado de ella, nos hundiremos sin remedio ante las crisis que nos acontezcan en la vida. Cuando no se usan las herramientas que el Señor ha puesto a nuestro disposición, caemos en el infantilismo espiritual: infantiles en la fe, inmaduros en nuestras creencias, sin crecemiento en  nuestro ser interior y sin sabiduria práctica. Ahí se hacen realidad las palabras que Dios le dijo a Israel: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Oseas 4:6). Recuerdo a una persona que, cuando oía una historia bíblica, decia: “Esa ya la sé”, y la narraba mejor que un erudito. ¿Las creía sinceramente en su mente y las ponía por obra?: No. Era un saber vacío, porque poseer el conocimiento de algo sin ponerlo en práctica no sirve de nada. ¿Consecuencias?: Terminó por apartarse de Dios.
2. El peligro de no saber aplicar la fe: Hace varios años, escuché a un joven hablando con otros chicos de su edad. Él les preguntó cómo podía saber que Dios lo perdonaba cuando se arrepentía tras pecar. Me quedé callado para oír qué decían. Todas las respuestas eran “humanas” y ninguna respuesta concretaba nada. Al final tuve que intervenir y citar varios versículos, comenzando por el que hubiera hecho innecesaria aquella conversación: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Todo quedó claro para aquel muchacho. ¿Es que yo era más listo que ellos? Ni mucho menos. ¡Hay tantas cosas que yo no sé! Simplemente conocía un texto bíblico sumamente básico y de una sencilla aplicación práctica.
Ninguno de los que participaron en aquella conversación eran creyentes de pocos días, sino de años. El autor de la carta a los hebreos les habla a esta clase de personas: “Al cabo de tanto tiempo, ustedes ya deberían ser maestros; en cambio, necesitan que se les expliquen de nuevo las cosas más sencillas de las enseñanzas de Dios. Han vuelto a ser tan débiles que, en vez de comida sólida, tienen que tomar leche. Y los que se alimentan de leche son como niños de pecho, incapaces de juzgar rectamente. La comida sólida es para los adultos, para los que ya saben juzgar, porque están acostumbrados a distinguir entre lo bueno y lo malo” (Hebreos 5:12-14, ´DHH`). Eran creyentes a los que aún había que explicarles una y otra vez lo más básico, junto a las doctrinas fundamentales del cristianismo.
De ahí que observemos a Pablo un tanto cansado, como diciendo: “Llevamos mucho tiempo explicando lo mismo. Habéis sido como niños, y como tales, os hemos dado leche. Pero ya no tenéis edad de ser niños. Es hora de tomar alimento sólido de la Palabra de Dios. Lo básico ya tendría que ser sencillo para vosotros. Deberíais ser maestros para poder explicarles a otros recién nacidos el significado de quien es Cristo y toda la obra que llevó a cabo. Sin embargo, todavía tenemos que estar pendientes de vosotros, de vuestra inmadurez, de que vuestra fe no decaiga, porque incluso os cuesta distinguir el bien del mal”. Se estaba desahogando al mostrar su sentir, pero a la vez su esperanza: “Por lo tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección” (Hebreos 6:1).
3. El peligro de aceptar herejías: Es terrible la cantidad de literatura que se ve en librerías cristianas que atentan directamente contra las enseñanzas de las Escrituras. Si el pueblo de Dios escudriñara la Biblia con una sana hermenéutica, muchos de los libros de Joel Osteen, Joyce Meyer, César Castellanos, Bernardo Stamateas, Cash Luna, Guillermo Maldonado, Benny Hinn y compañía serían rechazados inmediatamente. Los propios creyentes huirían de ellos. Por el contrario, estas personas mueven masas, los miembros de sus congregaciones se cuentan por miles, tienen incontables seguidores en las redes sociales, y se han convertido en autores de renombre que ganan millones de dolares con sus “best-seller” sobresaturados de herejías. Ese es el éxito que muchos cristianos ambicionan. Lo que me resulta aun más increíble es la manera en que algunos miran para otro lado (o meten la cabeza debajo de la tierra) cuando se les avisa claramente de las falsas enseñanzas que han aceptado y a su vez están enseñando a otros. Otros directamente se enojan y arremeten contra los que “osan” señalar sus gravísimas faltas teológicas. Incluso desde el mundo secular se están denunciando las incongruencias de estas mentiras. Esto es vergonzoso. Como dijo Martin Luther King: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”.
4. El peligro de no saber en qué creemos: Otra característica que se observa entre cristianos, es que no saben exponer mínimamente por qué creen en lo que dicen creer. Conocen lo justo de la fe que profesan, a pesar de llevar años escuchando decenas de predicaciones. No son capaces de explicar de manera sencilla por qué han creído que Jesucristo es el Hijo de Dios, para qué murió en la cruz, por qué la salvación es un regalo, cuál es el plan futuro que el Creador tiene preparado para la humanidad, etc. Hace unos días, un hermano español que reside en Alemania, me comentaba su preocupación al comprobar el bajo nivel de conocimiento bíblico de los que le rodeaban, algunos de los cuales ni siquiera creen que son salvos o consumen material del G12. Incluso al llegar a la congregación se encontró una herejía, palabras literales suyas: la de ´todos somos hijos de Dios` (incluidos los de fuera que son malvados que no se han reconciliado con Dios)”.
Juan de la Cruz llamó “la noche oscura del alma” a ese momento de la vida donde dudamos de todo. Incluso el creyente más fervoroso puede pasar por ese trance. Es ahí, nuevamente, donde la fe conceptual nos salva. ¿Qué es la fe?: “La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Creemos en Alguien a quien no vemos directamente con nuestros ojos físicos, pero la fe no es ciega. En la misma creación y en la naturaleza contemplamos la “huella” de Dios: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).
Aparte de nuestro propio testimonio personal y el de millones de personas a lo largo de dos mil años, tenemos una base perfectamente estructurada de nuestra fe, basada en documentos históricos que nos narran la vida de Jesús, sus palabras, sus acciones, sus enfrentamientos con los que querían matarle, sus amistades, sus últimas horas con vida, los detalles de su muerte y los de su resurrección, junto al camino que siguieron sus discípulos tras verlo nuevamente con vida. A todo esto podemos seguirle la pista de manera fiable. Cualquiera que se moleste en estudiar los libros de apologética cristiana que hay al respecto, podrá comprobarlo. Así, aún en la noche más oscura de nuestra alma, podremos exclamar como Pablo: “Yo sé en quién he creído” (2 Timoteo 1:12).
5. El peligro de no disfrutar de Dios: Todos conocemos la historia de aquellos que caminaron con Jesús sin saber que era Cristo resucitado. Él les declaró en todas las Escrituras lo que de él decían. Tras desaparecer de la vista de ellos, dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32). Sin duda alguna, uno de los mayores placeres y un gozo inenarrable que se da entre cristianos es hablar de Dios y de Su Palabra. En mí arde el corazón cuando lo hago y es un sentir que jamás quiero perder. Tengo varios amigos con los que puedo compartir esa pasión, aunque procuro evitar a los que sólo buscan avasallar e imponer con verborrea sus creencias personales. El problema surge en aquellos que apenas tienen comunión con Dios y tienen la Biblia en la estantería, como si fuera un amuleto o algo parecido. Para ellos, es aburrido hablar de las cuestiones divinas, incluso incómodo. Si es tu caso, ¡en tu mano está disfrutar de lo más grande que existe!
6. El peligro de vivir en el pasado: Este peligro suele ser más habitual del que nos imaginamos: cristianos genuinos que viven instalados en el conformismo de “ya aprendí lo suficiente”. Tuvieron un encuentro con Dios, “nacieron de nuevo”, sintieron la emoción de ese primer amor, estuvieron un tiempo buceando en la Palabra... y ahí se quedaron. Han convertido su fe en rutina. No hay frescura en sus palabras porque leen la Biblia muy de vez en cuando (no digamos ya literatura cristiana), ya no se emocionan hablando de sus maravillas y apenas la llevan a la práctica en sus vidas diarias. El tiempo fuera del trabajo se reduce a conversaciones banales, al tiempo de ocio y al descanso particular; nada más.  
¡Merece la pena el esfuerzo!
Todos los “peligros” que hemos analizado tienen solución. Jesús le dijo a los judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Conocer la verdad nos hace libres. Y esto no abarca únicamente el mensaje de salvación. A medida que profundizamos en el conocimiento de TODA la verdad revelada por Dios, más libres somos: conocemos el amor de Dios para con nosotros, la manera de afrontar la ansiedad, qué hacer ante la naturaleza caída que mora en nuestro interior, cómo vivir ante sentimientos de soledad, en qué manera debemos organizar nuestra mayordomía (nuestro cuerpo, nuestras posesiones materiales, nuestro dinero, nuestras relaciones personales, nuestro tiempo, nuestra vestimenta), cuál debe ser nuestra actitud ante los enemigos, etc.
Por todo esto sigue vigente para todos nosotros la exhortación de Jesús a los judíos: Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).
Recomendaciones  
En lo que respecta a los libros que nos pueden ayudar a ahondar más y más en esa verdad, el problema de muchos reside en no saber qué leer exactamente. En demasiadas ocasiones se compra a ciegas o porque el título nos llama la atención. Por eso a veces se infiltran en nuestra biblioteca personal manuscritos horribles. Así que he hablado con Salvador Menéndez (autor de “La esencia del cristianismo” y “El eco de su nombre”) y Virgilio Zaballos (“Conceptos errados”, “Esperanza para la familia”, “Orando con el salmista”, entre otros) para, entre los tres, elaborar una lista de libros y material didáctico que hemos leído en todos estos años y que recomendamos; aunque posiblemente se queden muchas grandes obras sin citar porque aún no han caído en nuestras manos y no soy partidario de aconsejar un libro que no se ha leído, por muy buenas críticas que tenga[2].
Esto no significa que el contenido de los que voy a citar sean infalibles. Además, es casi imposible estar de acuerdo con todas y cada una de las miles de líneas de todos estos escritos, pero los recomendamos porque son verdaderas joyas. Aún así, tendrás que hacer como los de Berea, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). Esa es la manera de aprender. Todo lo que leas, pásalo por el filtro de la Biblia, que debe ser tu libro principal. Cuanto más la conozcas, más fácil te resultará verificar los aciertos (para apropiarte de ellos) y señalar los errores (para rechazarlos). Como dijo Spurgeon: “Tienes permitido visitar muchos libros BUENOS, pero debes siempre vivir en la Biblia”.
Si lees apenas media hora diaria, verás los cambios en tu mente y en tu corazón en unos pocos meses; ni te cuento en algunos años. Todo es cuestión de establecer prioridades: un poquito menos de televisión, un poquito menos de internet y menos ociosidad; más leer, estudiar y aprender. Y, por favor, que nadie me venga con la excusa de que no tiene dinero para comprar algún libro, cuando la inmensa mayoría no tiene problemas en cuanto a gastos de ocio, ropa, tecnología y diversas aficiones. No estoy diciendo que vistas como un mendigo ni que dejes de comer para gastarte 5000 euros en literatura. Pero, a menos que tu situación económica sea sumamente apurada, casi todo el mundo se puede permitir al menos dos o tres libros al año (tirando por lo bajo), tomando como medía que cada uno de ellos cuesta entre 10 y 25€.
Ahora todo queda en tus manos:   
TEMÁTICA
TÍTULO
AUTOR
TEOLOGÍA
Teología sistemática
Millard Erickson
TEOLOGÍA
Teología sistemática
Wayne Wrudem
TEOLOGÍA
Introducción a la Teología
José Grau
TEOLOGÍA
Introducción al Antiguo Testamento
Longman-Dillard
TEOLOGÍA
Introducción al Nuevo Testamento
Everett Harrison
TEOLOGÍA
Institución de la religión cristiana
Juan Calvino
TEOLOGÍA
Un Dios en tres personas
Francisco Lacueva
SOTERIOLOGÍA
La seguridad de la salvación: 4 puntos de vista
J. Mathew Pinson
SOTERIOLOGÍA
Solamente por gracia
Charles H. Spurgeon
CARISMATOLOGÍA
¿Son vigentes los dones milagrosos?
Wayne Grudem
CRISTOLOGÍA
La persona y la obra de Jesucristo
Francisco Lacueva
CRISTOLOGÍA
El eco de su nombre
Salvador Menéndez
HERMENÉUTICA
Hermenéutica Bíblica
José María Martínez
PASTORAL
De pastor a pastor
Hernandes Días
HOMILÉTICA
Bosquejos expositivos de la Biblia
Warren Wiersbe
HOMILÉTICA
La predicación: puente entre dos mundos
John Stott
HOMILÉTICA
Discursos a mis estudiantes
Charles H. Spurgeon
ECLESIOLOGÍA
La Iglesia, cuerpo de Cristo
Francisco Lacueva
ECLESIOLOGÍA
La idea de comunidad de Pablo
Roberts Banks
ESCATOLOGÍA
Escatología Amilenial
José Grau
ESCATOLOGÍA
Escatología Premilenial
Francisco Lacueva
ANTROPOLOGÍA
El hombre, su grandeza y su miseria
Francisco Lacueva
APOLOGÉTICA
Mero cristianismo
C. S. Lewis
APOLOGÉTICA
3 preguntas clave sobre Jesús
Murray J. Harris
APOLOGÉTICA
Jesús bajo sospecha
Michael Wilkins
APOLOGÉTICA
Nueva evidencia que exige un veredicto
Josh MacDowell
APOLOGÉTICA
Más que un carpintero
Josh MacDowell
APOLOGÉTICA
El caso de Cristo
Lee Strobel
APOLOGÉTICA
Darwin no mató a Dios
Antonio Cruz
HEREJÍAS
Cristianismo en crisis del siglo XXI
Hank Hanegraaff
HEREJÍAS
Conceptos errados
Virgilio Zaballos
HEREJÍAS
El purgatorio protestante
Gerardo de Ávila
HEREJÍAS
Escrituras torcidas
Mary Alice Chrnalogar
HEREJÍAS
Ocultismo, ¿Parapsicología o fraude?
 José de Segovia
HEREJÍAS
Los orígenes de la Nueva Era
César Vidal
HEREJÍAS
Los masones
César Vidal
HEREJÍAS
Herejías por doquier
Jesús Guerrero
HEREJÍAS
Mentiras que creemos
Jesús Guerrero
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Jesús
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Moisés
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
José
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Elías
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Job
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Ester
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Pablo
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Historias fascinantes de vidas olvidadas
Charles Swindoll
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
El Jesús que nunca conocí
Philip Yancey
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Jesús, el judío
César Vidal
BIOGRAFÍAS BÍBLICAS
Pablo, el judío de Tarso
César Vidal
ORACIÓN
La oración
Philip Yancey
ORACIÓN
La oración, teología y práctica
Fernando A. Mosquera
ORACIÓN
Psicología de la oración
Pablo Martínez Vila
ORACIÓN
La oración, fuente de poder
E.M. Bounds
VIDA CRISTIANA
Los problemas que los cristianos enfrentamos hoy
John Stott
VIDA CRISTIANA
Ética cristiana
Francisco Lacueva
VIDA CRISTIANA
Una fe sencilla
Charles Swindoll
VIDA CRISTIANA
El despertar de la gracia
Charles Swindoll
VIDA CRISTIANA
La esencia del cristianismo
Salvador Menéndez
VIDA CRISTIANA
Cuando lo que Dios hace no tiene sentido
James Dobson
VIDA CRISTIANA
Renueva tu corazón
 Dallas Willard
VIDA CRISTIANA
Los Bienaventurados
Antonio Cruz
VIDA CRISTIANA
El único camino a la felicidad
John MacArthur
VIDA CRISTIANA
Conociendo a Dios
J.I. Packer
VIDA CRISTIANA
Límites
Henry Cloud
MATRIMONIO
Esperanza para la familia
Virgilio Zaballos
MATRIMONIO
Los 5 lenguajes del amor
Gary Chapman
MATRIMONIO
Tu matrimonio sí importa
Juan Varela & M. Mar
MATRIMONIO
Música entre las sábanas
Kevin Leman
MATRIMONIO
El dilema del divorcio
John Macarthur
MATRIMONIO
El adulterio
David Hormachea
FÁBULAS
El Peregrino
John Bunyan
FÁBULAS
Cartas del diablo a su sobrino
C. S. Lewis
FÁBULAS
Las crónicas de Narnia
C. S. Lewis
FÁBULAS
El judío errante
César Vidal
CATOLICISMO
Catolicismo romano
Francisco Lacueva
CATOLICISMO
Catolicismo romano (vol. I y II)
José Grau
HISTORIA
Historia del cristianismo
Justo González
HISTORIA
Breve historia de la Iglesia cristiana
Howard F. Vos
HISTORIA
Historia de la iglesia
Justo L. Gonzalez
HISTORIA
Los primeros cristianos
César Vidal
HISTORIA
Historia eclesiástica
Eusebio de Cesarea
HISTORIA
Historia de la Reforma
Jorge P. Fisher
HISTORIA
Los puritanos
Martyn Lloyd Jones
HISTORIA JUDÍA
Antiguedades de los judíos
Flavio Josefo
HISTORIA JUDÍA
Las guerras de los judíos
Flavio Josefo
HISTORIA JUDÍA
El Templo. Su ministerio y servicios en tiempos de Jesucristo
Alfred Edersheim
HISTORIA JUDÍA
La historia de los judíos
Paul Johnson
HISTORIA JUDÍA
Historia del pueblo judío
Werner Keller
HISTORIA JUDÍA
Jerusalén: La biografía
Simon Sebag Montefiore
ARQUEOLOGÍA
Arqueología bíblica
Marcos Howard
CULTURA GENERAL
El camino hacia la cultura
César Vidal
COMENTARIOS
Comentario Bíblico
William MacDonald
COMENTARIOS
Comentario Bíblico
Matthew Henry
COMENTARIOS
Comentario Bíblico
William Hendriksen
COMENTARIOS
Habla el Antiguo Testamento
Samuel J. Schultz
COMENTARIOS
Comentario Bíblico Portavoz
Varios autores
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Comentario al Nuevo Testamento
Hendriksen-Kistemaker
DICCIONARIOS

Nuevo diccionario biblico ilustrado

Vila-Escuain
DICCIONARIOS
Diccionario Expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento
W.E Vine
DICCIONARIOS
Diccionario de dificultades y aparentes contradicciones bíblicas
Haley-Escuain
DICCIONARIOS
Enciclopedia explicativa de dificultades bíblicas
Samuel Vila
CONCORDANCIA
Nueva Concordancia Exhaustiva
James Strong




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App Radio Gospel Tea

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Podrás tener esta App totalmente gratuita.
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Esperamos que os sea de mucha bendición.


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La deriva del pecado

Hechos 27:14-15
Poco después se nos vino encima un viento huracanado, llamado Nordeste, que venía desde la isla. El barco quedó atrapado por la tempestad y no podía hacerle frente al viento, así que nos dejamos llevar a la deriva.

Pensamientos del Día:

El pecado es como la suave brisa, sopla suavemente al principio, atrayendo a hacernos creer que no pasa nada y nadie se enterará, pero antes de mucho tiempo que la suave brisa tan dulce y fácil al principio, se convierte en un viento de fuerza de un huracán. Todos somos susceptibles, no importa cuán santo pensamos que somos.

La próxima vez que se ven atrapados en su propia "Nordeste" piensen en cómo se inició en el camino equivocado. La historia de David y Betsabé nos da una hoja de ruta bastante buena de cómo nos metemos en problemas (2 Samuel capítulo 11). El versículo 1 comienza así: "David envió a Joab con los hombres del rey y todo el ejército de Israel ... pero David se quedó en Jerusalén." Así que este año, el rey David decidió quedarse en casa en lugar de unirse a sus tropas en la batalla. Siempre me ha parecido tan interesante - en otras palabras, David estaba en algún lugar que no debería haber sido, en primer lugar - en casa en lugar de con sus tropas. Una noche David sale a la azotea del palacio y ve a una hermosa mujer (Betsabé) de baño en la azotea del edificio de al lado. ¿Por qué es David en la azotea del palacio por la noche? Es inquieto, aburrido y no puede dormir por lo que está a la itinerancia en busca de algo que hacer. David manda a buscar a Betsabé, y comienzan una relación adúltera seguido por el embarazo y el asesinato de su esposo para cubrir todo. Yo diría que David se vio atrapado en una muy fuerte "Nordeste" piensen en cómo se inició en el camino equivocado.

¿Alguna vez has oído el viejo refrán, "Las manos ociosas son el taller del diablo?" David era un hombre de acción, que estaba en su corazon el Señor le diseñado para ser un guerrero y un líder. Fue cuando dejó de ser lo que Dios le hizo ser que salimos de la pista. Debido a que estaba ocioso se convirtió en susceptible a la suave brisa del pecado de influencia, y en poco tiempo se vio envuelto en un completo "Nordeste". Me pregunto cuántas veces David yacía despierto en la cama por la noche que desean que se acaban de ir con las tropas, como se suponía que debía?

En nuestro pasaje de hoy, yo me juego a los marineros, ya que su barco quedó atrapado por los vientos de fuerza huracanada estaban sin mirar atrás en todas las imperfecciones del puerto que acababan de dejar. Estoy seguro de que el aburrimiento se ve bastante bueno para ellos.

Preguntas para Reflexionar:

¿Estás atrapado en un "Nordeste" en este momento? ¿Está siendo quemado junto con las circunstancias y consecuencias salvajemente fuera de control? ¿Cómo has llegado hasta aquí? Deténgase un momento y dejar de hacer (o encubrir) lo que se metió en este lío en primer lugar. Pedir el perdón del Señor, la sabiduría, provisión y protección. Comprométete a lo largo de hoy la derecha y volver a ser lo que Dios te hizo para ser.




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Crece en numero de lugares de culto evangelico en España

Lean este informe, y veran que en los últimos cuatro años se han abierto mas de 500 nuevos lugares de culto de confesión protestante.




El protestantismo sigue siendo en España la segunda religión con más lugares de culto en el país, solo detras de la iglesia católica romana.

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Evangélicos en China Crecen “Como Conejos”: Ya hay 100 millones de cristianos

Evangélicos en China se multiplican como conejos:
EVANGELICOS CHINOS 001Ya hay 100 millones de cristianos.
El gobierno comunista de China mantiene una conducta violenta anti cristiana en los últimos años, derribando iglesias en la ciudad litoral de Wenzhou y en otros lugares, arrestando a obispos, pastores y líderes de la iglesia clandestina, pero por debajo de esta intensa campaña de represión – de hecho, la razón de ello – es el rápido crecimiento de la población cristiana.
Ahora hay aproximadamente 100 millones más de cristianos en el país más poblado del mundo, solo los católicos representan alrededor de 12 millones de este número. Muchos de ellos son nuevos conversos que, deseosos de cumplir la Gran Comisión, están ocupados evangelizando a sus compatriotas chinos.
El Partido Comunista de China ha estado reclutando por su cuenta en los últimos años, abriendo sus filas a los intelectuales, empresarios, y a otras clases anteriormente cuestionables – ¡incluso a los capitalistas! Aún así, los 86,7 millones de miembros formales de esta decadente “confesión” – la mayoría de los cuales son comunistas sólo de nombre – ahora están superados en número por un creciente y vibrante cristianismo chino.
Para los líderes de China, que prefieren ampliamente que los chinos crean que no existe Dios sino el Partido (y recuerden: ellos son el partido), esta es una situación intolerable. La última ola de persecución es su respuesta, pero mientras más persiguen, más crece la comunidad de creyentes.
Y es que aunque el gobierno no de permisos para construir templos, los hogares chinos se están tornando en sedes de pequeñas congregaciones clandestinas que existen bajo la fachada de un “salón social”. Una iglesia con cualquier otro nombre sigue siendo una iglesia, después de todo, siempre y cuando sea adecuadamente consagrada.
A todo esto, muchas de las miles de iglesias que fueron derribadas o confiscadas por órdenes del Partido durante los cincuenta y sesenta han sido casi todas reconstruidas o renovadas, a menudo con donativos extranjeros.
Al caminar por las calles de China, uno ve estos días a mucha gente usar cruces. Si les preguntas, te dirán que son cristianos, aunque resulte que de hecho no saben prácticamente nada de la fe.
Uno se vuelve miembro de una iglesia doméstica yendo una vez. Uno se vuelve cristiano leyendo el Evangelio de Marcos y con una una oración para aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador. Estos son pasos importantes, para estar seguros.
Otra cosa evidente en el país asiático, es que el número de evangélicos en China está creciendo mucho más rápidamente que el número de católicos.
Cabe apuntar que muchos obispos católicos están bajo arresto domiciliario por rechazar la autoridad de la Asociación Católica Patriótica China (PCA), una organización de fachada establecida por el Partido Comunista Chino para monitorear y controlar a los católicos.
La conversión de China al Cristianismo ha tomado su tiempo en llegar. Todo inició en el siglo VII con la llegada de los cristianos católicos nestorianos. Hoy, catorce siglos más tarde, el Espíritu Santo se mueve nuevamente de manera poderosa en esta antigua tierra, despertando los corazones y las mentes del pueblo chino al amor y el perdón de Dios.

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Pentecostés sin pentecostés

Escucha esta predicación del maestro Gerardo de Avila, muy interesante

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La Ley de la Atracción y la Biblia

La Ley de la Atracción y la Biblia

He leído en varios sitios donde hacen uso de textos bíblicos para darle soporte a la famosa ley de la atracción.  ¿Debe de tener su importancia la biblia para aquellos grupos que la usan para sostener otro tipo de prácticas?  y como no, si es la palabra de Dios con la cual usó a personas para que las generaciones futuras pudieran tener acceso a ese conocimiento, un conocimiento de historia, amor y verdad que vino a confirmar Jesús de Nazareth (El Mesías) hace más de 2.000 años.
Para poder entender en contexto y en detalle si existe o no alguna relación entre las palabras de la biblia y la ley de la atracción, primero debemos tener bien claro ambos conceptos validados directamente desde la fuente de quienes son sus precursores, claro está, en el caso de la biblia podemos rastrear su origen hasta donde la historia misma y la arqueología nos lo permita.
¿Qué es la ley de la atracción y cuál o cuáles son sus orígenes?
La ley de la atracción es la idea o supuesto de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) influyen sobre las vidas de las personas, argumentando que son unidades energéticas que devolverán a la persona una onda similar.
La frase “ley de la atracción” ha sido utilizada por algunos escritores esotéricos, aunque el sentido con el que se usa actualmente es diferente del original. La mayoría de los autores asocian a la ley de la atracción con la frase “te conviertes en lo que piensas” (Yad Bhavam Tad Bhavati), usualmente aplicado al estado mental del ser humano: Esto significa que los pensamientos que una persona posee (sean estos conscientes o inconscientes), las emociones, las creencias y las acciones atraen consecuencias que corresponden a experiencias positivas o negativas. A este proceso se lo describe como “vibraciones armoniosas de la ley de la atracción” , o “tú obtienes las cosas que piensas; tus pensamientos determinan tu experiencia”.
Uno de los principios del Karma dice, “Yad Bhavam Tad Bhavati” (te conviertes en lo que piensas). El mundo es una manifestación de nuestro estado interior. Las situaciones que encontramos, las personas a quienes conocemos, los problemas que enfrentamos, y las variedades de experiencias de vida que tenemos, son una proyección de lo que yace en nuestro interior. En otras palabras creamos nuestra Realidad. Somos los arquitectos de nuestro Destino. Las percepciones son filtros; filtrando las experiencias obtenemos la realidad. Y la Realidad percibida, eventualmente se convierte en una realidad manifestada. Tú te conviertes en lo que piensas. Encontramos lo que percibimos. El pensamiento en inmensamente fuerte. Tiene el poder de crear. Cada vez que percibimos, albergamos un pensamiento que contiene una carga o emoción; el proceso de la creación ha sido puesto en movimiento. Una flecha ha sido soltada en los niveles etéreos, la esfera del pensamiento. Una vez liberada la “Ley de la atracción de especies homogéneas” prevalece. Este pensamiento atrae todos los pensamientos similares. Todas las flechas similares se agrupan y cuando el umbral es alcanzado, la “Ley de la acción recíproca” entra en movimiento. El pensamiento que desencadenaste se ha materializado ahora en un hecho. Tú cosechas lo que siembras, pero muchas veces más. Si la flecha que liberaste fuera juzgamiento, te encontrarás con personas que juzgan. Si fuera una traición, serás traicionado; si fuera odio, serás odiado, si tienes miedo, esa situación se manifestará, y así siguiendo. (Texto tomado de sankalpa)
Historia
Algunos autores identifican antecedentes históricos de la “ley de atracción” en el hinduismo y a través del hinduismo en la teosofía, pero también se han encontrado referencias en el judaísmo y en el zohar (la cábala). La existencia de estos antecedentes, no implica que todos ellos estén históricamente conectados, ya que la ley de atracción podría surgir como resultado de prejuicios cognitivos comunes a todos los seres humanos.
Las elaboraciones modernas de “la ley de la atracción” deben su existencia, en parte, a James Allen (1864 – 1912) que en 1902 publicó As a man thinketh (‘piensa como hombre’). Posteriormente Wallace Delois Wattles (1860 – 1911) publicó La ciencia de hacerse rico (1910) y por Charles F. Haanel publicó The Master Key System (‘el sistema de la llave maestra’) (1912). Durante el siglo XXI varios autores han hecho referencia a estas obras y las ideas contenidas en ellas, pero fue especialmente con el filme El secreto (2006) cuando la idea alcanzó especial notoriedad pública.
Los seguidores que aceptan la ley de atracción como una guía, lo hacen desde la fe en que las “leyes” del Universo (aquí el término Universo se utiliza para abarcar a todas las creencias y religiones sin causar algún tipo de malestar en la persona que aprende estas leyes) son benignas. De una forma un tanto confusa algunos seguidores de esta creencia afirman que la ley de atracción es una “ley del Universo”, dado que aplica a todos los seres sin excepción, el 100% del tiempo y no es algo que una persona pueda elegir si aplica o no. Comúnmente se utiliza el ejemplo de su similitud con la gravedad en este aspecto, dado a que uno no puede decidir “no aplicar” o “no creer” en la gravedad en su vida. Cabe notar que el término “ley” no es el mismo utilizado por la comunidad científica (véase Ley científica).
No podemos dejar de mencionar además, que ciertos grupos de corte “new age” refuerzan este tipo de teorías, pero no por voluntad propia, sino que a través del proceso conocido como “canalización“.  Canalizar es el proceso de recibir información o inspiración, desde planos más allá de nuestra realidad física. Existen muchas formas de canalización, tales como la canalización vocal en trance y los oráculos (utilizando herramientas como el tarot y las runas.) Aún las formas más simples de creatividad, pueden considerarse como canalizaciones: composiciones musicales, danza y movimiento, y manifestaciones artísticas. La fuente específica de inspiración canalizada, no es tan significativa como el regalo que es traído a esta realidad.
Resumen de los principios de la ley de atracción
  • Saber qué es lo que uno quiere y pedirlo al universo (siendo “el universo” cualquier cosa que el individuo acepte como Dios).
  • Enfocar los pensamientos de uno mismo sobre el objeto deseado con sentimientos como entusiasmo o gratitud.
  • Sentir o comportarse como si el objeto deseado ya hubiera sido obtenido.
  • Estar abierto a recibirlo.
El pensar en lo que uno no tiene, según dicen, se manifiesta en perpetualidad de no tener, mientras que si uno se adhiere a estos principios, y uno evita pensamientos “negativos” el Universo hará manifiestos los deseos de la persona.
El teósofo tibetano Djwhal Khul la define como la ley básica de la manifestación y la ley suprema de este sistema solar. Considera que es la ley que equilibra los dos polos, siendo la Ley de la economía la que rige el polo negativo y la Ley de síntesis la del polo positivo. Desde el punto de vista del ser humano, trae la comprensión que da la autoconciencia.
Otro autores simplemente asocian estos principios a la física cuántica.  Incorporan ideas místicas similares a aquellas encontradas en ciertas tradiciones religiosas o creencias de la New Age. Se deriva de una malinterpretación del problema de la medición – el rol aparentemente especial que cumplen los observadores en la mecánica cuántica. El término relacionado “charlatán cuántico” ha sido usado peyorativamente por escépticos para descartar la creencia de que la teoría cuántica aprueba creencias místicas, mientras que “misticismo cuántico” ha sido usado como una descripción más neutral de las ideas que combinan los conceptos del misticismo oriental y la física cuántica.
¿Y que dice la biblia de la ley de atracción?
Muchos de los seguidores que se guían por los principios de la ley de atracción, sugieren que ciertos versículos de la biblia le dan soporte a esta ley, dentro de los que podemos mencionar:
Todo lo que necesitamos es pedir
Mat 7:7 Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá.
Mat 7:8 Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama a la puerta, se le abre.
El poder de nuestros pensamientos y nuestras palabras
Mat 12:37 porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.
De igual forma, se nos recuerda qué sucede con quien pudiendo enfocarse en abundancia, decide albergar en su mente pensamientos de miedo, duda y escasez:
Mat 25:29  Porque a todo el que tiene le será dado y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
La Biblia también enseña qué es lo que da poder a la Ley de la Atracción:
Mat 21:21 Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si a este monte dijerais: Sé quitado y echado al mar, será hecho;
Mat 21:22 y todo cuanto pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.
El concepto que somos lo que pensamos en nuestro interior se estableció desde tiempos muy antiguos en la época de Salomón, Rey de Israel:
Pro 23:7 Porque según piensa en su alma, así es; Come y bebe, te dirá, Pero su corazón no está contigo;
Comentarios de laverdadysololaverdad:
Muchos de los versículos que sugieren que existe relación entre la biblia y la ley de atracción fueron tomados de: http://www.yocreomifuturo.com/?p=253.  Lamentablemente, muchos están sacados fuera de contexto y esto es una lástima y van a perdición, no porque yo lo diga, sino que la misma biblia lo dice:
Mateo 5:17-19: “No penseis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasara de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.”
¿Usted quiere ser llamado grande o pequeño en el reino de Dios?, es una decisión personal y muy importante, piénsela bien.
Cuando nos acercamos a las Escrituras siempre debemos hacerlo teniendo en cuenta algunos detalles que son muy importantes, en primer lugar debemos presentarnos como que nada sabemos, con un corazón circunciso, dispuesto a ser instruido, sin prejuicios y desde luego debemos “trasladarnos” hacia aquel entonces, teniendo en cuenta el contexto histórico, cultural y aun religioso del pasaje que intentamos comprender; pero todo esto en vano sería si el Espíritu Santo no nos auxilia con sabiduría, conocimiento y revelación por su gracia.
El primer pasaje que usan estos grupos es:
Todo lo que necesitamos es pedir
Mat 7:7 Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá.
Mat 7:8 Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama a la puerta, se le abre.
Creo que es importante que nos hagamos ciertas preguntas para que podamos adecuarnos al contexto de las palabras del Maestro:
¿A quién debemos pedir, al Universo?
El Maestro responde:
Mat 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que le piden!
Mat 7:13 Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición, y muchos son los que entran por ella.
Pidan (A Dios Padre en nombre de Cristo), y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. – Mateo 7:7-8
¿Qué es que lo debemos pedir?
Stg 4:3 pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
Aquí en Santiago explican claramente que a nuestro Padre Celestial no le agrada que pidamos vanidad, cosas para el deleite de nuestras pasiones en este mundo. Sin embargo La Ley de ATRACCIÓN nos concede Todo, sin importar lo que sea o el tamaño de nuestra petición. Ahora ¿Cree Usted que lo que viene por Ley de atracción viene del Padre?
El poder de nuestros pensamientos y nuestras palabras
Mat 12:37 porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.
¿A qué palabras se refería el Maestro?, en el verso anterior el Maestro aclara:
Mat 12:36  Y Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio,
La Biblia también enseña qué es lo que da poder a la Ley de la Atracción:
Mat 21:21 Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si a este monte dijerais: Sé quitado y echado al mar, será hecho;
Mat 21:22 y todo cuanto pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.
Mat 21:22  Esto es, conforme a Su voluntad 1 Jn_5:14-15:
1Jn 5:14 Y ésta es la confianza que tenemos ante Él: que cuando pidamos algo conforme a su voluntad, Él nos escucha.
1Jn 5:15 Y si sabemos que nos escucha en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.
¿Usted quiere pedir prosperidad y una vida mejor en este mundo? lea:
Sal 73:3  Porque tuve envidia de los soberbios, Viendo la prosperidad de los malvados.
Pro 21:21  El que va tras la justicia y la misericordia, Halla vida, prosperidad y honra.
Conclusiones:
La mentira siempre cabalga sobre los lomos de la verdad. Y ciertamente en el documental The Secret (El Secreto), basado en el libro que lleva el mismo título, escrito por Rhonda Byrne y publicado originalmente en inglés con el título The Secret en 2007, las falsas y perniciosas doctrinas se mezclan con algunos principios universales y claros, expuestos en La Biblia.
Cada vez que oigo hablar o leo sobre una “nueva verdad”, una “clave” o un “secreto” en el que se cifran la felicidad, el bienestar y la prosperidad tanto física como espiritual del ser humano, se me activa el radar de la desconfianza y se agudiza mi sentido crítico (como debe suceder con cualquier persona que posea aun el más elemental grado de discernimiento, que no es otra cosa que la capacidad para distinguir, partiendo de una cosmovisión judeocristiana de la vida, no sólo entre lo bueno y lo malo, sino entre lo bueno y lo mejor). Estas “nuevas verdades”, “claves” o “secretos” descubiertos y revelados para “beneficio” del ser humano casi siempre son estratagemas con fines de lucro que aparentan ser lógicas, sensatas y por supuesto realizables, mediante las cuales se promete el abastecimiento de necesidades fundamentales y aspiraciones del ser humano con fórmulas simplistas y a menudo peligrosas, para lograr el éxito en todo ámbito de la vida y alcanzar la elusiva felicidad. Sin embargo, cuando se estudian detenidamente estas “nuevas verdades”, “claves” o “secretos”, a la luz de la palabra de Dios, el sentido común y  las experiencias cotidianas, invariablemente aparece el error.
En conclusión, no debemos aceptar jamás como verdad incuestionable lo que un ser humano asevera o enseña, por sincero y persuasivo que el mismo sea, sin antes someter tales aseveraciones o enseñanzas al fuego escrutador de la palabra de Dios. Porque a menudo, entre los apetitosos bocados que nos llevamos a la boca, con el deseo de satisfacer necesidades reales y sentidas, vienen escondidas las dañinas espinas doctrinales que pueden perjudicarnos irreparablemente.
Los cristianos deben, por su parte, imitar el ejemplo de los creyentes de la ciudad de Berea durante el primer siglo de la iglesia cristiana, quienes “eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hech. 17:11).

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